Realmente no sé si seré normal en esta vorágine de mundo, en esta supuesta forma de vida, donde todos "vivimos".
No me contenta salir a la calle, escuchar los autos, los colectivos, trenes rebosantes de personas, aviones despegando, ruidos, humo, smog, las falsas sonrisas, la gente corriendo de un lado a otro, todos apurados para llegar rápido a sus trabajos, a sus oficinas, a sus casas, cruzando la calle en rojo, llevándose puesto a quien sea que se cruce en el camino, ya sea un viejito, un perro perdido, una paloma... Todo sea por llegar rapido, rapido rapido.
Tanto nos apuramos que rapidamente la vida se nos pasa y nos perdemos en esa carrera, sin disfutar las pequeñas cosas intermedias, pequeñas cosas importantes, como una sonrisa, un par de miradas cruzadas con desconocidos, un noble gesto que puede cambiar el rumbo del día y el autoestima del otro.
Pienso en cuan automatizados estamos, cuanto nos cuesta mirar unos segundos hacia el costado y respirar, contemplar, bajar un cambio, tener humildad, decir "gracias", "de nada", "buen dia", apreciar el arte, provenga de donde provenga y preguntarnos ¿qué estamos haciendo? ¿a donde estamos corriendo?
Nos han estipulado llevar un plan de vida el cual consiste en instruirse en una institución, desde pequeños el jardín de infantes, luego el colegio y luego la facultad, coartando nuestras individualidades, masificandonos, perdiendo la creatividad singular de cada uno. Donde no hay lugar para ser diferentes, ser diferentes nos aleja de la masa, y "la masa es normal", la masa es lo que se debe seguir para no perder el rumbo, para no ser mal visto, para ser incluido. Luego una vez terminada la facultad, trabajar, en otra institución, de lo que anteriormente nos estuvimos instruyendo, y ser esclavos de ese trabajo, por plata y tomar mas horas de trabajo, por mas plata, y que el estado te saque plata por ganar plata, porque si tenes mucha plata, no es justo para los que no tienen tanta plata, y plata para impuesto a esto, plata para el servicio este y el servicio aquello, plata por acá, plata por allá, plata plata everywhere, mundana, asquerosa y poderosa plata. Papeles y fichitas con valores aplicados por los hombres. Pilones de papeles por los cuales la gente se desvive, por los que mueren, matan, lloran. Por esos papeles basamos nuestra existencia. Por esos papeles hacemos cosas que nos molestan. Y sin esos papeles no podemos vivir, porque no podemos comprar comida, ni casas, ni ropa, ni agua ni luz ni gas, por suerte todavía el oxígeno no nos cuesta papeles.
Pero todo el estúpido globo terrestre se rige por estas hojas de colores, y todo queda limitado a cuan suculento sea nuestro ingreso para poder viajar, para poder ser cultos, tener una casa y un auto 0 km para continuar haciendo mierda la capa de ozono y que las generaciones futuras se caguen quemando con los rayos ultra-violetas, ultra-rojos, ultra-destructivos, para seguir excavando pozos de petroleo para seguir manteniendo en marcha cada uno de estos autos, maquinas y fabricas, para seguir achicharrando nuestro lugar, para que sigamos corriendo en esta vida... total, que importa lo que viene? Que importa si se extinguen las especies, yo soy humano y me cago en todo el re puto mundo.
Son en estos momentos perceptivos en los que ya no sé a donde quiero ir, en los que me encuentro sin motivación por habitar una sociedad tan inmunda, caótica y tan enferma. Cuando surgen mis fervientes deseos de alejarme de toda la furia de la ciudad, de vivir hermitañamente en un lugar lejos, en las montañas, disfrutar del aire y de la alienación misma.
Maca-

No hay comentarios:
Publicar un comentario