Ya no se lo qué es sincero,
Eh confiado tantas veces...
Ya no se que es lo que quiero,
No sé en lo que creo.
Nada me parece cien por ciento verdadero.
Cuando te miro, cuando me miras, no, no lo creo.
El pedestal en el que estabas se derrumba, se fractura.
Se hace añicos, sucumbiendo contra una dura realidad,
tan cambiante y falsa realidad.
Nada es lo mismo ya,
Por qué nos volvemos asi?
Por qué escondernos bajo esa madurez simulada?
Invento de vida civilizada
Por qué dejar esa inocencia, embriagada de tan pura sinceridad?
Esa verdad refrescante como las mañanas de verano,
clara, lúcida, llena de esperanza y colores vivos.
Pero tan fugaz. Tan ligera, tan incontrolable, se escapan entre mis dedos.
Las ilusiones declinan, patinan como gotas de agua sobre la traslúcida vida de cristal que construiste,
Sin pensar, o quizá pensando de un modo diferente,
tan lastimoso, hiriente como un firme puño,
nuestras realidades se opacan, se van haciendo ajenas.
Nos separa la extrañeza de dos mundos para nada equidistantes.
Quienes somos?
Como es que creí en esa fantasía?
Desilusión, eso corre dentro de mí.
Dosis de amargura, éxtasis de nostalgia.
Ahora queda ese vacío, amargo y triste sabor sutilmente insípido,
relleno de secuelas de lo que no vendrá.
Y sé, que la última desilusión será.
No hay comentarios:
Publicar un comentario